Cosas curiosas sobre barcelona

Hay una ciudad mediterránea, bastante conocida por su clima agradable, su arquitectura que parece sacada de un viaje de LSD y sus hordas de turistas arrastrando maletas a las 7 de la mañana. Pero más allá de las ramblas, las bicicletas y las croquetas con precios sospechosamente altos, hay un montón de cosas curiosas que te harán levantar una ceja, como mínimo.

Así que aquí van unas cuantas perlitas que probablemente no te contaron cuando viniste a hacerte la típica foto delante de cierta basílica que todavía no han terminado.


Índice
  1. 1. Hay un dragón escondido por cada esquina
  2. 2. La playa es más joven que tú
  3. 3. Hay un cementerio con vistas al mar (y no es metáfora)
  4. 4. Aquí se come un pastel gigante el día de Reyes
  5. 5. Hay una calle que cambia de nombre cada tres pasos

1. Hay un dragón escondido por cada esquina

No es broma. Puedes caminar 20 minutos por el centro y ver más dragones que en una temporada entera de Juego de Tronos. Están en farolas, en balcones, en fuentes, incluso en tejados. Se dice (se rumorea) que todo viene por la leyenda de Sant Jordi, pero también podría ser que a los arquitectos se les fue la mano con el rollo mitológico. O que aquí el medievo se quedó a vivir.


2. La playa es más joven que tú

Si piensas que la ciudad siempre tuvo esas playas kilométricas para tomar el sol y jugar a palas mal, pues no. Antes del 92, en lugar de arena fina y chiringuitos con mojitos de 12 euros, lo que había era un polígono industrial, grúas y bastante óxido. Todo lo bonito lo montaron para las Olimpiadas. O sea que sí: la playa, técnicamente, es un millennial.


3. Hay un cementerio con vistas al mar (y no es metáfora)

Sube a Montjuïc, gira a la derecha, sigue el camino lleno de gatos sospechosamente organizados, y ahí lo tienes: un cementerio en plena ladera de la montaña con vistas al Mediterráneo. Los muertos aquí descansan en paz… y con mejores vistas que muchos vivos. Si algún día quieres hacer un picnic gótico o sentirte en una película de Tim Burton con sol, ya sabes.


4. Aquí se come un pastel gigante el día de Reyes

¿Una monarquía de hojaldre? ¿Una república de mazapán? Más o menos. El 6 de enero todo el mundo se pelea por un roscón que lleva escondidas dos cosas: una figura (bien) y una haba (mal). Si te toca la figura, eres el rey/reina del día. Si te toca el haba, pagas el pastel. Una mezcla perfecta de azar, dulzura y presión social.


5. Hay una calle que cambia de nombre cada tres pasos

Esto no es exageración. Hay una zona donde puedes andar 200 metros y pasar por cinco nombres distintos de calle. Ideal si quieres perder a alguien o jugar al escondite nivel ninja. También útil para que Google Maps colapse.

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